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Preguntamos si recomendarían el proceso de terapia con nuestro equipo...:


"...Aterricé en la terapia muy recomendado por un buen amigo, bastante confundido, con mucho escepticismo y con la seguridad de que era algo que tenía que probar, que no perdería nada, que algo aprendería. Sobre todo, aprendí. Aprendí muchas cosas, pero si tengo que resumirlas todas en un único concepto, diría que aprendí a conocerme a mí mismo: no tenía ni la más remota idea de quién era, de podría sentir de tantas formas y colores.


La terapia me ha enseñado a lidiar con la vida, proveyéndome de las herramientas necesarias para asumirla, sentirla y hacerla mía. Me ha enseñado a enfrentarme con mis miedos, con mis diablos. Me ha enseñado a dejar de huir. Me ha enseñado tantas cosas que ni siquiera las puedo describir en este párrafo, porque cada día que pasa me doy cuenta de lo positivo que ha sido. Fueron los 5 meses más aprovechados de mi vida, un proceso bonito y duro, emocionante y frustrante, una montaña rusa de sentimientos que, como toda montaña rusa, ha terminado por llegar a un punto en el que todo está más tranquilo, más sereno.


Al otro lado me encontré con una profesional que supo sacar de mí todo lo necesario para no perdernos ambos en esfuerzos por el camino, que me enseñó a escuchar, a escucharme, a enfrentarme, a mirar a los ojos y a hablar en primera autor. Ir a terapia ha sido una decisión tan acertada que no puedo sino recomendarla..."J.



"...Encontré en la terapia la tranquilidad que buscaba. Me costó tomar la decisión, para mí era un paso GRANDE abrirme alguien que no conocía y mis miedos a encontrar una “yo” desconocida. Fue un trabajo duro y fácil (duro por mi "estructura" , fácil por tu sabiduría).


Me ayudaste a reencontrarme y aceptar parte de mí, recolocar ésto lo logré gracias a tu profesionalidad , y a tu paciencia..."R.



"...La terapia me ha enseñado a verme como alguien real, con sus bellezas, miedos, anhelos... comunes y no a verme como la chica que yo había inventado para mí, diferente, indefensa... Ahora me reconozco como alguien igual al otro y sin miedo a decir de mí lo bueno, lo malo, lo regular y lo mejor. Ya no me escondo en mi papel, ya no actúo.... Ahora vivo.


Volveré a la terapia como medio para conocerme y quererme, y la recomiendo siempre que puedo. Es de las mejores cosas que he hecho en mi vida..." B.



...Tras una primera cita, y a pesar de mis reticencias, me pareció que tu estilo de terapia y tu forma directa de abordar mis dificultades, iban a ayudarme a salir del pozo en que me encontraba. Recuerdo que las a primeras consultas me dirigía  sin ganas, forzado por un instinto que me pedía agarrarme a lo que me ayudaba… iba a enfrentarme a alguien que me iba a hablar con claridad, y eso en aquel momento para mí era complicado. Muy pronto mi disposición cambió, en lugar de acudir para enfrentarme, comencé a acudir a las citas "para sentirme mejor".


Tras haber logrado enfrentarme a la realidad y estar mejor, el objetivo tornó en crecer: desde la terapia grupal he podido limar y pulir de forma más fina asuntos que aún me han preocupado, adquirir seguridad y aprender que hay más formas de comunicarse y mostrarse a los demás que las que yo hasta entonces había usado.


Supongo que siempre  quedará por aprender, pero el camino recorrido no ha sido pequeño, y te agradezco tu dedicación, claridad y alegría al compartir mi progreso. J.



...si pudiese explicar nuestra relación más allá de los fines terapéuticos diría que fuiste muchas cosas: a veces un hombro en quien llorar boca para decir palabras que yo no lograba decir, y muchas veces, sencillamente alguien con quien poder hablar.


Sé que no fue un camino fácil y tuvimos que tener confianza la una en la otra. Yo me llevo tus palabras, reflexiones y miradas de empatía.


Creo que has sido muy profesional conmigo, pero lo que más me ha ayudado es el hecho de sentirme comprendida. No soy la misma desde la primera sesión, sé que he crecido y ha sido gracias a nuestro trabajo. Me siento más liviana y ya no soy tan dura conmigo misma..." M.



"...Creo que la terapia es la mejor forma de dedicarse tiempo a uno mismo, ¡debería ser obligatorio! En su momento definí una excusa concreta para justificar el inicio de la terapia y me salió “el tiro por la culata”. Aquí no vale querer controlarlo todo o abordar una dificultad de forma aislada. Aprendí a mirarme como en un espejo, a aceptar mis limitaciones, a quererme un poco más, pero sobre todo a entender que no existen sólo dos caminos (uno bueno y otro malo). Es difícil verbalizar tantas emociones revueltas..." M.



"...Lo que más me gustó de la terapia es conocerme a mí mismo. Digo a menudo que todo el mundo debería hacer terapia en algún momento de su vida, se encuentre mal , como fue mi caso, o no. Disfruté mucho durante mi proceso y actualmente, me ayuda a disfrutar más de mi vida..." J.



"...Recomiendo la terapia grupal porque al escuchar a los demás, nos vemos reflejados en sus mismos problemas... y también recomiendo la terapia individual por el tiempo dedicado a recibir recursos que te pueden ayudar, y para comprender por qué te pasa lo que te pasa..." S.



"...Entré en la terapia con calzador. Como el talón que no quiere entrar en el zapato, convencido de que no encaja, no es su medida. El calzador lo manejaban dos personas muy cercanas. Y muy convencidas de que era la talla para ese pie.


El empujón final lo diste tú. Me convenciste en las dos primeras visitas en que merecía la pena probar a andar antes de enjuiciar nada...


No es sólo salud. Salud psíquica, o psiquiátrica, me refiero...


No fue fácil. Nunca es fácil al principio con los zapatos nuevos. Ni siquiera con ese par que son justo los hechos a tu medida. Pero es que..., me reencontré conmigo mismo. Y fue un reencuentro maravilloso; pues si no soy el mejor tipo del mundo, sí que me echaba mucho de menos... Gracias."I.